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Información general, guías y recursos sobre sustancias químicas y sus riesgos.

Compuestos orgánicos volátiles (COV)

¿Qué son?


Los compuestos orgánicos volátiles (COV) son un grupo amplio de sustancias orgánicas que pueden pasar fácilmente a la fase gaseosa y encontrarse en el aire. Sus propiedades y sus efectos sobre la salud y el medio ambiente son muy diferentes según la sustancia concreta.


A efectos del Real Decreto 117/2003, se considera compuesto orgánico volátil (COV) todo compuesto orgánico que tenga, a 293,15 K, una presión de vapor de 0,01 kPa o más, o que tenga una volatilidad equivalente en las condiciones particulares de uso. La definición incluye la fracción de creosota que supere este valor de presión de vapor.


Los COV pueden formar parte de numerosos productos utilizados en el trabajo, como pinturas, barnices, adhesivos, tintas, productos de limpieza, desengrasantes y combustibles, y pueden liberarse durante diferentes procesos industriales.


No todos los COV presentan la misma peligrosidad. Algunos pueden producir irritación, efectos sobre el sistema nervioso, alteraciones de órganos como el hígado o los riñones, sensibilización, efectos sobre la reproducción y el desarrollo o cáncer.


Por ello, el riesgo no debe valorarse únicamente por el hecho de que una sustancia sea un COV, sino teniendo en cuenta las propiedades peligrosas de cada sustancia y las condiciones reales de exposición.


La exposición laboral puede producirse principalmente por inhalación de vapores, pero también puede existir exposición por contacto y absorción a través de la piel. La evaluación debe considerar las propiedades peligrosas del agente químico, las cantidades utilizadas, el tipo, nivel y duración de la exposición y las condiciones de trabajo.


El Real Decreto 374/2001, sobre la protección de la salud y seguridad de las personas trabajadoras frente a los riesgos relacionados con los agentes químicos, establece los principios básicos para la evaluación y prevención de estos riesgos.


Los COV también tienen importancia ambiental. Determinados COV, junto con los óxidos de nitrógeno y en presencia de radiación solar, intervienen en la formación de ozono troposférico y otros contaminantes fotoquímicos.


En los inventarios oficiales de emisiones atmosféricas se utiliza especialmente la categoría de compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM).


¿Dónde pueden encontrarse?


Los COV pueden estar presentes en numerosos procesos y actividades laborales, entre ellos:


  1. fabricación y aplicación de pinturas, barnices y recubrimientos;
  2. utilización de adhesivos;
  3. impresión y artes gráficas;
  4. limpieza y desengrase de piezas, máquinas y superficies;
  5. fabricación y tratamiento de madera;
  6. fabricación y transformación de plásticos;
  7. industria química;
  8. fabricación de calzado;
  9. reparación y pintura de vehículos;
  10. limpieza industrial;
  11. utilización y almacenamiento de combustibles;
  12. fabricación y utilización de productos que contienen disolventes.


Entre los COV que pueden encontrarse en determinados ambientes laborales están, entre otros, el benceno, tolueno, etilbenceno, xilenos, acetona, metiletilcetona, estireno y determinados disolventes clorados.


La presencia concreta de cada sustancia depende del proceso, de las materias primas y productos utilizados y de las condiciones de trabajo.

El INSST ha documentado exposiciones a COV y otros vapores orgánicos en diferentes actividades laborales, como el barnizado de madera, la utilización de adhesivos en la industria del calzado y determinadas tareas de pintura de vehículos.


¿Qué efectos pueden producir sobre la salud?


Los efectos sobre la salud dependen de la sustancia, la vía de exposición, la concentración y la duración de la exposición.

Una exposición elevada a determinados COV puede producir efectos agudos como:


  1. irritación de ojos, nariz y vías respiratorias;
  2. dolor de cabeza;
  3. mareos y vértigo;
  4. somnolencia;
  5. náuseas;
  6. alteraciones de la coordinación;
  7. confusión;
  8. irritación o lesiones de la piel.


La exposición repetida o prolongada a determinados disolventes puede producir efectos sobre el sistema nervioso central y periférico, el hígado, los riñones, la piel y otros órganos.

Algunos COV son cancerígenos, mutágenos o tóxicos para la reproducción. Entre ellos se encuentra el benceno, clasificado como cancerígeno y sujeto a requisitos específicos de protección.


Otros COV pueden afectar a la fertilidad o al desarrollo del feto. Por ello, es necesario consultar la clasificación de peligro y la información específica de cada sustancia.

Valores límite de exposición profesional


No existe un único valor límite de exposición aplicable a todos los COV. Los valores de exposición profesional deben consultarse para cada sustancia concreta.

El INSST publica anualmente los Límites de Exposición Profesional para Agentes Químicos en España (LEP). La edición de 2026 fue aprobada por la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo el 30 de enero de 2026. Incluye valores límite ambientales y biológicos y las actualizaciones correspondientes a determinadas sustancias.

La Base de Datos de Límites de Exposición Profesional (BDLEP) del INSST permite consultar los valores correspondientes a cada agente químico.


Embarazo, fertilidad y lactancia


La evaluación del riesgo debe prestar especial atención a las sustancias que pueden afectar a la fertilidad, al embarazo o al desarrollo.

Algunos COV y disolventes pueden presentar peligros para la reproducción o el desarrollo. Cuando exista embarazo, se haya producido un parto reciente o exista lactancia natural, deben evaluarse específicamente las condiciones de exposición y adoptar las medidas preventivas necesarias.


La protección debe basarse en la eliminación o reducción de la exposición y, cuando sea necesario, en la adaptación o cambio temporal de las condiciones de trabajo.

También es importante incorporar una perspectiva de género en la evaluación de los riesgos. Las exposiciones pueden estar relacionadas con una distribución diferenciada de las tareas entre mujeres y hombres y determinados trabajos con exposición a disolventes pueden estar más feminizados.


Además, cuando existan diferencias biológicas relevantes entre mujeres y hombres en relación con los efectos de una sustancia, estas deben tenerse en cuenta en la evaluación del riesgo y en las medidas preventivas.


Emisiones puntuales y emisiones difusas


En las instalaciones pueden distinguirse:


Emisiones puntuales o canalizadas: son aquellas que se producen a través de un punto definido de emisión, como una chimenea o un conducto.


Emisiones difusas: son aquellas que no se canalizan hacia un punto concreto. Pueden producirse por evaporación, fugas, derrames, trasvases, almacenamiento, manipulación de productos o por emisiones no capturadas durante los procesos.


El Real Decreto 117/2003 contempla las emisiones difusas y las emisiones de gases residuales y establece requisitos específicos para las instalaciones y actividades incluidas en su ámbito de aplicación.


Las emisiones difusas son especialmente relevantes desde el punto de vista de la salud laboral, ya que pueden aumentar la exposición de las personas que trabajan cerca de los focos de emisión.


¿Qué hacer?


Identificar los COV presentes


Las personas trabajadoras y sus representantes deben poder conocer:


  1. qué COV están presentes en los productos utilizados;
  2. qué productos contienen disolventes;
  3. qué cantidades se utilizan y almacenan;
  4. en qué operaciones pueden liberarse;
  5. qué puestos y personas pueden estar expuestos;
  6. cuáles son las vías de exposición;
  7. qué medidas de ventilación y extracción existen;
  8. qué resultados se han obtenido en las mediciones de exposición;
  9. qué valores límite de exposición profesional corresponden a cada sustancia;
  10. qué medidas se han adoptado para eliminar o reducir la exposición.


La información debe obtenerse, entre otras fuentes, de las etiquetas, fichas de datos de seguridad, evaluación de riesgos, mediciones de exposición y procedimientos de trabajo.


Evaluar la exposición


La evaluación de riesgos debe incluir todas las actividades en las que pueda producirse exposición, incluidas:


  1. utilización habitual de productos;
  2. preparación y mezcla;
  3. trasvases;
  4. limpieza;
  5. mantenimiento;
  6. reparación;
  7. almacenamiento;
  8. gestión de residuos;
  9. operaciones de puesta en marcha y parada;
  10. fugas y derrames;
  11. situaciones accidentales.


Debe prestarse especial atención a las tareas de corta duración, pero con concentraciones elevadas y a las situaciones en las que se produzcan emisiones difusas.


Priorizar la eliminación y la sustitución


La primera opción preventiva debe ser eliminar el uso del COV peligroso cuando sea posible.


Cuando no pueda eliminarse, debe estudiarse su sustitución por otra sustancia, mezcla, producto o proceso menos peligroso.


La sustitución es especialmente importante cuando se utilizan sustancias cancerígenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción.


El Real Decreto 117/2003 establece requisitos específicos para determinadas sustancias o mezclas que contienen COV clasificados con determinadas indicaciones de peligro y contempla su sustitución por sustancias o mezclas menos peligrosas cuando sea posible.


Aplicar medidas técnicas y organizativas


Cuando no sea posible eliminar o sustituir el COV, deben priorizarse las medidas de protección colectiva:


  1. utilizar procesos cerrados o confinados;
  2. instalar extracción localizada en el punto de emisión;
  3. garantizar una ventilación adecuada;
  4. utilizar sistemas de recuperación o tratamiento de vapores cuando proceda;
  5. mantener cerrados los recipientes y depósitos;
  6. prevenir y controlar fugas y derrames;
  7. utilizar sistemas seguros de trasvase;
  8. reducir las cantidades utilizadas;
  9. automatizar los procesos cuando sea posible;
  10. realizar un mantenimiento adecuado de los equipos;
  11. establecer procedimientos de trabajo seguros;
  12. limitar el número de personas expuestas;
  13. reducir el tiempo de exposición cuando sea necesario.


Los equipos de protección individual, incluida la protección respiratoria, deben utilizarse como medida complementaria cuando las medidas colectivas no sean suficientes o durante determinadas operaciones.


Obligaciones ambientales relacionadas con las emisiones de COV


El Real Decreto 117/2003 se aplica a determinadas instalaciones y actividades que utilizan disolventes orgánicos por encima de los umbrales establecidos en su ámbito de aplicación.


Su finalidad es prevenir o reducir los efectos directos o indirectos de las emisiones de COV al medio ambiente y los riesgos para la salud humana.


Las instalaciones incluidas en su ámbito de aplicación deben, según corresponda:


  1. cumplir los valores límite de emisión establecidos;
  2. cumplir los requisitos relativos a las emisiones difusas;
  3. aplicar un sistema de reducción de emisiones cuando proceda;
  4. adoptar medidas para minimizar las emisiones durante la puesta en marcha y parada;
  5. controlar las emisiones;
  6. facilitar información a la autoridad competente;
  7. demostrar el cumplimiento de los valores y requisitos aplicables;
  8. elaborar y mantener, cuando corresponda, planes de gestión de disolventes.


El Real Decreto 117/2003 establece asimismo requisitos específicos para determinados COV clasificados como cancerígenos, mutágenos o tóxicos para la reproducción.


Prevención y control integrados de la contaminación


Las instalaciones sometidas al régimen de prevención y control integrados de la contaminación están sujetas al Real Decreto Legislativo 1/2016, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de prevención y control integrados de la contaminación.


Información y participación de las personas trabajadoras


Las personas trabajadoras y sus representantes deben participar en la identificación y prevención de los riesgos derivados de la exposición a COV.

Pueden solicitar información sobre:


  1. los productos y sustancias utilizados;
  2. las fichas de datos de seguridad;
  3. la evaluación de riesgos;
  4. las mediciones de exposición;
  5. las medidas de prevención y protección;
  6. las emisiones ambientales;
  7. los sistemas de captación y tratamiento;
  8. los resultados de los controles;
  9. las alternativas disponibles para sustituir sustancias peligrosas.


La prevención debe abordarse de forma integrada, teniendo en cuenta tanto la salud de las personas trabajadoras como los efectos sobre el medio ambiente.


Clasificación


Los COV no constituyen una única sustancia ni una categoría toxicológica homogénea.

Una vez identificada como COV, debe consultarse la información específica de la sustancia respecto a:


  1. peligros para la salud;
  2. peligros para el medio ambiente;
  3. clasificación y etiquetado;
  4. propiedades cancerígenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción;
  5. valores límite de exposición profesional;
  6. valores límite biológicos, cuando existan;
  7. restricciones o requisitos específicos de utilización;
  8. posibilidades de sustitución.



La consideración de una sustancia como COV no implica por sí misma que tenga una determinada peligrosidad. La peligrosidad debe determinarse para cada sustancia de acuerdo con la información científica y normativa vigente.


Normativa


  1. Real Decreto 117/2003, de 31 de enero, sobre limitación de emisiones de compuestos orgánicos volátiles debidas al uso de disolventes en determinadas actividades. BOE – Real Decreto 117/2003, texto consolidado
  2. Real Decreto 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de las personas trabajadoras contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo.
  3. Real Decreto 665/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de las personas trabajadoras contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes cancerígenos, mutágenos o reprotóxicos durante el trabajo, en su redacción vigente.
  4. Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales.
  5. Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención.
  6. Real Decreto Legislativo 1/2016, de 16 de diciembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de prevención y control integrados de la contaminación. BOE – Real Decreto Legislativo 1/2016
  7. Real Decreto 815/2013, de 18 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento de emisiones industriales y de desarrollo de la normativa de prevención y control integrados de la contaminación.


Referencias oficiales


  1. INSST. Límites de Exposición Profesional para Agentes Químicos en España 2026. Documento aprobado por la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo el 30 de enero de 2026.
  2. INSST. Base de Datos de Límites de Exposición Profesional (BDLEP). Consulta de los valores límite ambientales y biológicos correspondientes a cada agente químico.
  3. INSST. Documentación toxicológica para el establecimiento de los límites de exposición profesional. Información sobre los efectos críticos y la base toxicológica de los valores límite.
  4. MITECO. Inventario Nacional de Contaminantes Atmosféricos. Información oficial sobre las emisiones atmosféricas, incluidos los compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM).


Material complementario para las personas trabajadoras


Las siguientes publicaciones de ISTAS se mantienen como material complementario de carácter práctico y sindical. No constituyen normativa vigente y deben utilizarse como apoyo para la identificación de riesgos, la participación y la intervención preventiva.


  1. Guía para la prevención del riesgo químico en el lugar de trabajo. Guía para la intervención. ISTAS, 2004. Proporciona herramientas para identificar situaciones de riesgo químico, priorizar actuaciones y promover medidas preventivas, integrando salud laboral y medio ambiente.
  2. Sustitución de sustancias disolventes peligrosas. Guía para delegados y delegadas de prevención. ISTAS, 2007. Especialmente útil para promover la sustitución de disolventes peligrosos y valorar alternativas de menor riesgo.
  3. Guía para la sustitución de sustancias peligrosas en la empresa. ISTAS. Material práctico para impulsar procesos de sustitución de sustancias peligrosas.
  4. Guía de gestión y control de emisiones. ISTAS. Material práctico sobre contaminantes atmosféricos, emisiones de COV, obligaciones ambientales de las empresas y participación de las personas trabajadoras.
  5. Publicaciones y materiales de sensibilización sobre riesgo químico. ISTAS. Recopilación de guías y materiales relacionados con la prevención del riesgo químico y la sustitución de sustancias peligrosas.